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domingo, 19 de agosto de 2007

LA FORMACIÓN DOCENTE

Para complementar los comentarios de las que vienen participando en el ejercicio (1) y no nos quedemos en la mera opinión personal.

La formación del Profesorado es un de los puntos que debe ocupar un lugar fundamental en la construcción del currículo, en la actualidad existe una mayor conciencia de lo que significa; bien pueden existir la reformas en la estructuras de lo que se debe enseñar, pero si esto se haya desvinculado de lo que el profesor debe conocer y de la dignificación de su labor, estas modificaciones por más bien intencionadas y fundamentadas que sean, se quedarán en letra muerta o, peor aún, generar resultados antagónicos a lo planeado. Los profesores son los interlocutores decisivos más importantes de los cambios educativos; son los agentes del currículum, son sujetos del cambio y la renovación pedagógica.

De lo anterior se derivan dos conceptos fundamentales que son la profesionalización docente y el desempeño profesional de la docencia; el primero profesionalización docente: se refiere a las diversas decisiones políticas, sociales y formativas que conforman la profesión docente, su valor social e intelectual, lo cual se traduce en aspectos y condiciones como el salario, conocimientos y competencia para el acceso a la profesión, estructuras organizativas, contextos profesionales y condiciones de trabajo. El segundo, que esta referido al término de desempeño profesional: se refiere al carácter y la calidad del quehacer y práctica docentes de acuerdo con ciertos criterios y pautas que se valoran como un buen desempeño, dentro de determinados estándares. Sin embargo, no pocas veces las prácticas docentes destinan poca reflexión y análisis respecto a estos aspectos y esto genera que se repitan los procedimientos convencionales fincados en el supuesto de que el aprendizaje es ante todo el simple registro y repetición de la información vertida por el maestro o en el libro.
Por lo anterior es muy importante entender cuál es el papel de los formadores; fundamentalmente es ayudar a los estudiantes a “aprender a aprender” de manera autónoma en esta cultura del cambio y promover su desarrollo cognitivo y personal mediante actividades críticas y aplicativas que teniendo en cuenta sus características, les exijan un procesamiento activo e interdisciplinario para que construyan su propio conocimiento y no se limiten a una recepción pasiva y memorización de la información.

Es así que cada vez se considera al profesor como un mediador de los aprendizajes, con las siguientes características:
  • Es un experto de los contenidos que planifica, pero que puede ser flexible.
  • Establece metas: hábitos de estudio, perseverancia, autoestima, metacognición pero siempre con la idea de que el estudiante construya las habilidades necesarias para que sea autónomo.
  • Planea, regula y evalúa los aprendizajes, organiza el contexto de forma que el estudiante pueda interaccionar con los materiales y contenidos en un ambiente colaborativo.
  • Procura fomentar los aprendizajes significativos y transferibles.
    Procura que surja la curiosidad, creatividad y el interés por aprender y conocer más de la realidad.
  • Enseña qué, cómo, por qué y regula los comportamientos.
  • Desarrolla los valores y actitudes positivas.

De acuerdo a lo expuesto, las competencias necesarias para aquellas personas que quieren dedicarse a la docencia serían:
1. Conocimiento de la materia actualizado y de cultura general.
2. Competencias pedagógicas, conocimientos de didáctica, mantenimiento de la disciplina, conocimientos sociales y psicológicos de los procesos de aprendizaje.
3. Habilidades instrumentales, es decir conocer diferentes lenguajes, materiales y herramientas que apoyen el proceso de enseñanza-aprendizaje.
4. Características personales como son una buena autoestima, madurez, seguridad, equilibrio personal, capacidad de empatía, imaginación, creatividad.


La profesión docente se debe caracterizar por que el profesor debe tener entusiasmo (vivir plenamente lo que hace de forma que lo transmita a los alumnos), optimismo pedagógico (creer en la posibilidad de mejora de los estudiantes); liderazgo (una actitud de guía que lleve a los estudiantes hacia el cumplimiento de los objetivos establecidos y que atienda las necesidades de estos); capacidad de brindar afecto y contención (dar apoyo emocional y brindar orientación a los jóvenes) que genere la seguridad necesaria para que demuestren sus capacidades.

Es así que la profesión docente es una de las más complejas y que por tanto requiere de un compromiso personal muy profundo del individuo que quiera llevar consigo el título de MAESTRO.

Revista Iberoamericana de Educacaión (OEI), Agosto 2007.

miércoles, 18 de julio de 2007

1). FORMACIÓN PERMANENTE DEL PROFESORADO UNIVERSITARIO

La enseñanza universitaria, si la comparamos con la empresa deja mucho que desear. Contamos con profesores mal formados o formados hace décadas, desactualizados frente a las tecnologías de la información y comunicación. Profesores que se iniciaron frente al pizarrón o el papelógrafo. Y admitimos este tipo de educación. Ningún empresario admitiría poner a un ingeniero con formación numérica para manejar la última fresadora digitalizada. (González J:2007) En la enseñanza todo es permisible y justificable.
El desencuentro es claro. El ingeniero ha tenido que dominar todos los sistemas para poder mantenerse en su puesto (González). Al profesor todo se le acepta... no tiene tiempo, no es bien remunerado, su situación es precaria, al final pasa por encima de todos los sistemas pedagógicos ... y de los alumnos.
Entonces surge la pregunta ¿cuál es el papel de la educación? Donde está centrado el problema en el profesor, en la institución, en los planes de enseñanza.? Busquemos la solución en la práctica reflexiva del docente, en su profesionalización y en su educación permanente, desde la sociedad actual y futura. Situación que preocupa y es tema de todos los gobiernos latinoamericanos en particular.
Revista Iberoamericana de Educación, n° 43/2.

COMO ELABORAR EL MARCO TEÓRICO